Apuntes de una rookie mom

Mamá de varones

Mamá de varones

en 15 de mayo de 2015

No creo en la igualdad. Creo en la equidad.

No me parece que mujeres y varones seamos iguales. Al menos, no para todo, no en todo momento, no en todo contexto ni en todo lugar. Fisiológicamente ya somos distintos, partimos de esa base.

Sí creo que podemos, y debemos, estar al mismo nivel. No es lo mismo, pero es igual, como dice el poeta. ¿Es sutil la diferencia? No creo.

Arranco con esta disgresión semántica porque me parece que si como mamás y papás de varones no nos hacemos cargo de la enorme responsabilidad que debemos afrontar, mal podemos pedir en el afuera que se generen grandes cambios.

El problema de género, y de la profunda violencia que entraña, es cotidiano. Nos atraviesa. A todos. Está instalado en nuestras vidas. Ya dijo hace poco @piquinauta que Todas somos Laura Palmer. No puedo estar más de acuerdo. Yo agrego que eventualmente todas podríamos llegar a ser la mamá del papá de Laura Palmer, de la pareja de Wanda Taddei, del noviecito de Chiara… La lista sigue.

Se trata de un gen cultural que está entre nosotros. La buena noticia es que está en nosotros cambiarlo. La mala es que estamos super atomizados.

Supongamos por un momento que podemos instalar un hashtag y hacer que #NiUnaMenos funcione. Mi enorme duda es qué hacemos en cada una de nuestras casas, puertas adentro, antes de salir a pedir grandilocuentemente que las autoridades hagan algo. ¿Qué hacemos nosotros para revertir esta realidad?

Crecí en un matriarcado. Esto me dio una perspectiva de género bastante poco amenazante. Nunca me sentí en inferioridad de condiciones, a decir verdad. Sí me pasó en otra vida laburando como economista que un jefe me pidiera que le sirva café. U otro que me sugería “hacer ojitos”. U otro que opinaba sobre mis atuendos. Y convengamos que esto nunca debió haber sucedido.

Hoy, desde hace muchos años, tengo la suerte de trabajar en ámbitos en que ser mujer o varón es un dato irrelevante. Y sin embargo la maternidad me volvió a mostrar la perspectiva de género. En primer lugar, porque son diferentes las necesidades de unas y otros. Y en segundo lugar porque me di cuenta de lo que pasa en el mercado laboral en edad fértil. Ya hablé sobre el tema en mi anterior post.

Pero otra cosa que me pasó es que pronto vi que como mamá de varones tengo la posibilidad de influir, al menos en mi pequeño mundo. Me puse a pensar en cosas de la vida cotidiana que hacen a la cuestión.

  • ¿Qué recursos les damos a nuestros hijos para enfrentar situaciones violentas? En mi casa la consigna era nunca pegar, pero si te pegan defendete. Pues bien, ahora como mamá estoy en contra de esto. Creo que sería mejor si lograra enseñarles a correrse del conflicto. El desafío es enseñar a usar la palabra como medio para superar los conflictos.
  • ¿Cómo es el balance de “poder” en nuestros hogares? Hagamos valer la democracia. No a las luchas de poder, sean económicas, sean por el reparto de tareas. Creo en la división del trabajo, no es que propongo que todos juntos lavemos los platos. Propongo que sea indistinto quién lo hace.
  • ¿Cómo nos relacionamos con las personas que trabajan con nosotros? Intentemos ser siempre respetuosos del trabajo propio y ajeno. Intentemos que nuestros hijos valoren al otro independientemente del lugar que ocupen. Intentemos no hacer valer nuestras credenciales, sino nuestros valores como personas. El gran desafío es que nuestros hijos perciban la equidad como un valor supremo y transversal. En cuanto a género, en cuanto a contexto socio-económico, en cuanto a origen.
  • ¿Qué cosas decimos delante de nuestros hijos? Muchas veces, casi todo el tiempo, tenemos conversaciones sobre temas “de grandes” y hacemos juicios de valor sin darnos cuenta de que ellos nos miran todo el tiempo. Son esponjas y nos siguen como modelo. No importa si nos estamos dirigiendo o no a ellos. Ellos nos están mirando. Hace unos días Marian y yo estábamos hablando de una persona y yo dije “a mí me parece inteligente. Y las veces que lo traté fue buena onda”. Alvarito, que estaba totalmente en otra, levantó la mirada y me dijo “¿quién es inteligente y buena onda, yo mamá?”. Cuento esto por no contar las veces que destrozamos a otro con críticas (“¿quién es un hijo de p…, mamá?). El desafio es entender que la crítica no lleva a ningún lado, pero mucho menos delante de nuestros hijos.
  • A nuestros hijos varones, ¿les enseñamos valores de macho americano o les mostramos la importancia de registrar las emociones, ponerles nombre y trabajarlas? ¿Los llenamos de mimos y besos o les inculcamos que los hombres no lloran? ¿Les ayudamos a crecer seguros y confiados en sí mismos o les enseñamos que el otro es inferior? ¿Les prohibimos las cosas “de nenas” o los dejamos expresarse con naturalidad? ¿Los ponemos en competencia permanente o respetamos sus tiempos? ¿Qué cosas elogiamos en ellos? ¿Qué conductas fomentamos?

Insisto, no me parece que nenas y nenes sean iguales. No creo que la crianza sea la misma. Pero sí me parece que nuestros hijos varones deberían crecer sabiendo que estamos todos al mismo nivel. Que tenemos los mismos derechos. Y que tener los mismos derechos significa que a veces hay que respetar e incluso resaltar las diferencias. Porque todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros. En eso consiste la equidad.

Espero lograr algo, aunque sea una palabra de todo eso que me propongo. El 3 de junio probablemente vaya, pero el resto del tiempo me siento desafiada por la mirada de mis hijos varones. Porque para que no haya #NiUnaMenos, no debería haber ni uno más. Y eso es lo que tenemos que trabajar.

Aprovecho y comparto algo que me mostraron en estos días. Son los 19 mandamientos de María Montessori. Amé.

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5 responses to “Mamá de varones

  1. rodasa dice:

    Excelente reflexion. Tampoco creo en la igualdad o diria también en el “Igualitarismo”. Sí creo en la “equidad” y en la maravilla de reconocer la “diferencia”.
    La equidad considera las necesidades que a cada uno le son propias. La “diferencia” de forma opuesta a la “Igualdad”, nos permite reconocer la riqueza y necesidad del Otro diferente a mi.
    Diferencia que maravillosamente y de forma unica, se expresa entre la mujer y el varon.
    La negacion de la “diferencia” y la promoción de la Igualdad como fin en si mismo, impone lo que muchas veces se opone a nuestra esencia, y así la igualdad termina siendo tirana, emprobecedora y narcisisita, al exigirnos ser lo que no somos.

  2. paula dice:

    Me encanto tu escrito, me han pasado las mismas cosas siendo adolescente o en verano, recibir piropos fuertes q no busque y crecer con cautela d los q t hablan en la calle. Ahora a los 37 soy mama d varón y cdo paso x 1 obra ya no me gritan, lo q me hace sentir mas a salvo (q triste),trabajo con niños y tengo formación psicológica y si bien opino 100% igual a vos hay 1 componente no menos importante que es la psicosis. Una persona con un psiquismo neurotico llamemosle “normal” no viola y mata porque usaba una pollera y se tentó. Hay 1 componente de algo desarrollado en la infancia relacionado con abuso o violencia que no se resolvió. Lo malo y que mas nos perjudica es que no podemos darnos cuenta de que esas personas no estaban bien hasta que hacen lo que hacen. Y cuando te leía me venia a la mente una palabra que me viene a siempre cuando escucho discursos politicos o partidaristas o de políticos que hablan d pobreza, planes, hospitales, abortos….EDUCACION. Vuelve a ser la base de todo. Si bien no podemos decir que un violador no recibió educación, si podemos decir que la educación en la mayoria d las areas (social, preventiva, en las escuelas, en las familias carenciadas y de alto nivel dnd la violencia es parte d la cotidianeidad, en la television..etc) reduciría estos ataques a los que algo de lo sexual infantil reprimido se desarrolló mal. Educación es lo que hablas que se gesta en casa cuando criamos hijos varones respecto del respeto del otro, de la otra. Pero hay una educación mayor que tiene que ver con lo social, con el respeto d las chicas d su propio cuerpo ya sea en la tele por plata como en un boliche por un trago. Lo.bueno d todo esto es que ya salió a La luz. El tema está instalado. La primer pata está puesta, faltan las demás…un arduo trabajo pero con compromiso social no debe quedar postergado.como una moda.

  3. Muy cierto. Muy requetecierto lo que decis. Tenemos como padres y madres la responsabilidad de hacer que estas cosas cambien… Ayer un amigo de un amigo posteó en FB algo que me pareció genial, desde la perspectiva de un hombre, un padre: https://www.facebook.com/juani.ravaioli/posts/10152675266247723?fref=nf&pnref=story

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