Apuntes de una rookie mom

Mamá de varones

En tu nombre

2016-10-09-15-44-55Un año más. Juntos. Vos y yo.

Nuestros caminos siempre son uno. Vayamos por donde vayamos. Hagamos lo que hagamos. En todo momento y en todo lugar.

De todas las respuestas posibles las tuyas son mejores. De todos los lugares posibles, los que más me gustan son aquellos en donde vos estás. De todas las palabras posibles prefiero las que vos pronuncies.

Aunque a veces hagas imposible lo posible; aunque te enredes hasta el hartazgo en esas marañas desafortunadas. Siempre, siempre, siempre, dentro de todo lo posible, es mejor con vos.

Aunque mi mal humor y tosudez a veces nos compliquen. Aunque no siempre logremos hablar el mismo idioma.

“Cuando te busco no hay sitio en donde no estés”

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Tus hojas siempre se agitan algo

2016-10-21-11-54-12Sos Gerva. No Gervasio. No Morgante (“Morgante es para ustedes”). No Rios Benso (“Rios Benso es sólo mamá”).

Cada vez que decís con esa gran presencia “Yo soy Gerva”, así, enfatizando cada sílaba, pienso todo lo que hay detrás de ese gran acto político. Y sí, sos Gerva. El Gerva de todos nosotros, el que nos deja pasmados una y otra vez con esa sonrisa superresplandeciente. El que cada vez que se ríe a carcajadas suelta una sonoridad indecible. El que en cada nubazón nos deja perplejos y casi sin recursos.

Porque sos único. Porque milímetro a milímetro te abrís paso en este mundo sin pedir permiso. Y a cada paso dejás tu huella (como el monstruo de los pies mojados).

Te miro. Te escucho. Te siento. Cada vez que nos imponés tus decisiones, cada vez que te hacés el que cedés, cada vez que no aflojás ni un nanosegundo.

Hoy cumplís 3 años, y hace 3 años que me obligaste a hacerme cargo de mis fantasmas, de mis miedos y de mis inseguridades. Con todo lo que eso implica.

Tengo un deseo: poder acompañarte siempre a tu ritmo, poder seguirte, poder alcanzarte cuando te alejes, poder ir a buscarte cuando te pierdas, poder encontrarte. Saber estar con vos, saber darte espacio, saber contenerte, y saber soltarte.

Hoy a tus 3 años ya nos enseñaste un montón. Espero poder devolverte aunque sea algo de lo que hacés por mí.

Feliz cumpleaños.

“vos sos el sol
despacio también
podés ser la luna”

 

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El lector (o de cómo se nos cae la baba cuando un hijo aprende a leer)

2016-10-22-19-55-06

De a poco. De menos a más. Tímidamente. Sin estridencias. Como todo lo que hace. Alvarito no necesita ni quiere llamar la atención. No le gusta el auto marketing.

Un día, haciéndose el distraído, caminando por la calle, eligió un cartel al azar y me dijo “mamá, ahí dice ‘chapa'”. Intenté contener el grito emocionado, pero le demostré mi entusiasmo y mi orgullo para incentivarlo. Enseguida se dio cuenta y entonces le dijo a mi mamá “abuela, esta calle se llama ‘Medrano’, lo dice ese cartel”. Mi mamá contuvo bastante menos la chochera. Entonces un poco sonrojado le dijo a Marian “papá, yo ya sé leer”.

Pasó más de un mes desde ese día, y desde entonces le dimos un montón de recursos para que pueda afianzarse. Le compramos juegos para armar palabras, le compramos libros para pequeños lectores para que disfrute descubriendo historias, compartimos con él pequeños momentos de lectura para que sienta confianza en sí mismo y termine de animarse.

Leer es un viaje de ida. La literatura me emociona. Me conmueve. Me resulta un milagro de la humanidad poder recrear un mundo completamente nuevo, o completamente igual, pero otro, o paralelo. Siempre quise hablar con los Buendía, el Principito, o los personajes de Paul Auster. Siempre quise ser un poco como el Capitán Alatriste, Pepe Carvalho, Poirot, Miss Marple… Hasta alguna vez sentí celos porque la historia de Teresa Mendoza no se me hubiera ocurrido a mí. Incluso siempre sentí que en algún lugar de mi corazón existe un universo paralelo en donde “1964” no lo escribe Borges en ese año, sino yo misma en el ’92. Siempre me imagino meditando en la rambla de Montevideo ese poema hermoso de Benedetti que seguro fue escrito para mí.

Pero la emoción desbordante que vi anoche en la cara de mi hijo cuando por primera vez pudo leer un librito entero y comprender (aprehender) la historia, su cara de “guau”, es algo que se va a quedar tatuado para siempre en mi corazón de mamá. Un nuevo mundo, uno propio, uno que él va a descifrar, uno lleno de posibilidades, se acaba de abrir para él.

Al margen: Gracias a mi amiga Flor de Abre Mundos por acompañarme en este camino y orientarme con amor y dedicación. No dejen de fijarse la belleza que tiene en su librería on line.

2016-10-12-19-55-02

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