Apuntes de una rookie mom

Mamá de varones

Campamento

en 14 de noviembre de 2016

img_4042El fin de semana fue el primer campamento de Alvarito. El plan era un fin de semana en un camping (en carpa, obvio) con todos los papás (varones) y todos los nenes y nenas de la salita. Fueron casi todos, ya que la idea enseguida tomó vuelo en el grupo.

Es una larga tradición en el colegio, así que como entre los papás hay un par de ex-alumnos, a comienzos de año ya empezaron a trabajar la idea y enseguida pudieron fijar fecha, lugar y organizarse.

Como era un programa de ellos, me propuse mantenerme ajena y darles la libertad de generar su propia experiencia. Tanto que el viernes me di cuenta de que no sabía absolutamente nada de cómo marchaban los preparativos.

Hacia el mediodía me morí de angustia con la idea. O de ansiedad. O de ese no sé qué que me agarra cada tanto cuando veo lo grandes que están mis niños. Así que fui a comprarle un regalo que fuera super representativo de la idea de salir de campamento y que a la vez pudiera atesorar como un regalo de mamá. Le conseguí un instrumento con lupa para observar insectos. Una genialidad de esas que se consiguen en las casas de camping medio chapadas a la antigua.

Y allá fueron. El domingo a la tarde, cuando regresaron, los dos estaban tan exhaustos como felices. Habían tenido una experiencia única y memorable y habían generado un recuerdo mágico sólo para ellos.

Mención especial para el Doc, que deslumbró con todos los preparativos. Tenía cubiertas el 100% de las necesidades y tenía todos los recursos de contención necesarios.

Mientras tanto con Gerva nos armamos un fin de semana de novios. Como buen segundizo, estaba chocho con la exclusividad porque la verdad es que no tiene muchas oportunidades de pasar tiempo a solas conmigo. Nos armamos unos programas super entretenidos, y le di la posibilidad de elegir todo el tiempo por sí mismo sus propias preferencias (otra de las cosas que también escasean ja!).

Descubrí muchas cosas sobre él, como que canta cuando nadie lo está mirando, baila cuando no se da cuenta, y sabe cosas que no sabíamos que sabía. Tiene (siempre tuvo) una idea tan clara de lo que quiere y lo que no quiere, que cuando está tranquilo y se le da espacio es un placer verlo desenvolverse. Sin la mirada del otro, sin la competencia con el hermano, sin tener que conquistar espacios. Cuando tiene el tiempo y la disposición que necesita para explicar el porqué de sus elecciones, su poder de argumentación es desbordante.

Y ahí fue que me di cuenta. Cada uno de nosotros (mamá y papá) nos tenemos que generar periódicamente momentos de exclusividad con cada uno de nuestros chicos.

Lo voy a implementar. Ya les contaré… Stay tuned.

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