Apuntes de una rookie mom

Mamá de varones

En el mar la vida es más sabrosa

Alguna vez compartí mi experiencia de viaje familiar, urbano. Esta vez tocó playa, sol y mar. Y auto.

Nos fuimos de road trip al sur de Brasil, con una familia amiga. La experiencia fue increíble, y todo salió como lo habíamos planeado. Una semana de mar para recargar energías jamás está de más.

Les cuento algunos tips sobre nuestro viaje:

  1. Nosotros ya sabíamos que a Alvarito le gusta viajar en auto con nosotros. Supongo que fue por eso que cuando se nos ocurrió ir al lugar al que el Doc había ido toda la vida con su familia ni lo dudamos.
  2. Aún así, el matching es fundamental. Me refiero a que las vacaciones compartidas sólo se pueden disfrutar si hay coincidencia de códigos y de expectativas en todo el grupo. Con chicos chiquitos, este dato no es trivial. En nuestro caso, esta fue la llave de oro de todo el programa.
  3. Estar bien equipados es fundamental. La idea es tener cubiertas todas las necesidades del niño con las cosas que ya conoce. A los 16 meses no estamos para asumir riesgos absurdos.
  4. Mudas de ropa. Muchas. De todo tipo. Innegociable.
  5. Un temón para las que tenemos corta experiencia en mamaderas es la esterilización. El pediatra nos había invitado a relajarnos, así que no osé sugerir el traslado de nuestro esterilizador. Pero cuando drmorgante quiso censurarme el detergente y la esponja, irrefutablemente le dije que ya que no planeábamos esterilizar las mamaderas, «al menos» podíamos lavarlas. Hundido. Obviamente, ya en casa volví con mi esterilizador amigo. Cuatro minutos de microondas no se le niegan a nadie.
  6. Un gran hallazgo fue la leche en polvo. Nosotros habíamos llevado desde casa las cajitas individuales, según la tasa estándar de consumo, pero en vacaciones el consumo de mamaderas es mayor (al respecto me explayaré más adelante). El punto es que cuando el Doc quiso reponer stock se encontró con que el producto no existía. Finalmente, descubrimos la leche en polvo, que para la vida fuera de casa es muy superior. La nota de color fue haber comprado en Brasil un producto industria argentina, que acá no existe. Ahora ya sabemos que la misma leche que él toma existe en unos sticks individuales que ocupan la cuarta parte del espacio que las cajitas de 250 cc.
  7. En vacaciones todo es novedad para el niño, así que con la sobre-excitación costaba mucho que el niño quisiera detenerse a comer. Por eso aumentó el consumo de leche. Hay que tener en cuenta este dato si se pretende llevar la leche desde acá.
  8. Un golazo los pañales «nadadorcitos», tanto para el mar como para la piscina. Pero a no confiarse, que por razones obvias la capacidad de absorción es menor.
  9. Mi niño tiene miles de trajes de baño, de todo tipo, así que nos fue muy bien. Recomiendo lo mismo. Los que definitivamente desrecomiendo son los de tela que supuestamente hacen las veces de pañal. Que no les pase como a mí, que luego de que Alvarito hizo en una de esas mallitas «lo segundo», tuve que homenajear mentalmente a mi madre por no haber conocido conmigo los pañales descartables (lo cual delata mi edad). La limpieza fue un coñazo. Damos las gracias a San Huguito por los pañales nuestros de cada día.
  10. En pantalla solar, obviamente hay que usar arriba de SPF 50, pero jamás innovar con la marca. De viaje siempre usar la marca que ya sabemos que la criatura tolera bien. Si no se sabe de antemano, lo recomendable es probar en casa una semana antes. Jamás colgarse con los refuerzos. Cada 2 horas, y después de cada chapuzón, es obligatorio reforzar la protección solar.

Por último, lo que más disfrutamos fue el beneficio enorme que supuso romper totalmente la rutina. Mi hijo, en una semana, vino completamente renovado. Mucho más desenvuelto. Mucho más sociable.

Le encantó el mar, y confieso que para tales menesteres yo no era su preferida. Evidentemente debo haberle transmitido de alguna forma mis reparos y temores, porque cada vez que entraba al mar con su papá se animaba a mucho más. Para cuando finalizó la semana ya habían logrado pasar más allá de la rompiente. Un plato.

El nivel de travesuras también fue evolucionando conforme pasaron los días, al punto tal que cerca del final se enojó conmigo terriblemente porque no lo dejé tirar su cochecito a la piscina.

Fue impresionante llegar a casa el sábado a la noche y ver la alegría y la emoción cuando reconoció a los gatos, sus juguetes, su hogar. Nos costó como tres horas lograr que bajara las revoluciones. Cuando éramos chicos mi mamá decía que era muy emocionante para los papás que luego de disfrutar plenamente las vacaciones los hijos se alegraran de volver a casa. Algo estaremos haciendo bien, no?

Me gusta el mar

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El viajar es un placer

Ya les había contado que hace unas semanas estuvimos de vacaciones. Fueron 15 días donde pudimos disfrutar a pleno, en familia. Quizás pudieron ir viendo las anécdotas de @drmorgante, @BebeMorganteRB, y las mías (menos porque me quedé sin servicio a la mitad del viaje porque me olvidé de dejar la factura paga).

Antes de irme, mientras organizaba el viaje varios amigos que habían vivido la experiencia de viajar con sus babies me habían dado tus tips y consejos, y la mayoría fueron tan útiles que para seguir con la cadena voy a compartir mi experiencia.

  • Uno de los consejos más útiles que me habían dado, y que por suerte tomé, fue contratar departamentos en lugar de hoteles. Una de las principales ventajas es la comida que se le da al bebé todos los días. Quince días es mucho tiempo para un bebé, así que pensar especialmente en comidas hechas por mamá y papá en un ambiente familiar es sin dudas insuperable. Otra de las razones es que se duerme antes que sus papis, así que el hecho de tener ambientes separados suma para que todos puedan disfrutar el viaje.
  • Otro consejo útil fue no recargar las valijas con cosas que se puedan conseguir en todos lados. Todos sabemos que las principales marcas de cosas para bebés (pañales, etc.) operan en prácticamente todo el mundo, así que más o menos los pañales son iguales en todos lados. Lo mejor es llevarse para el viaje en avión y los primeros 3 ó 4 días.
  • Algo que SI hay que llevar es todo lo que sea de compra en farmacias (vitaminas, suplemento de hierro, productos para paspaduras). Es muy difícil saber cuáles son los equivalentes, especialmente si en el medio hay que lidiar con el idioma alemán, checo, húngaro y eslovaco. Esto no fue un consejo: fui yo que estúpidamente me olvidé de la pasta al agua que vengo usando, y no sabía de qué disfrazarme para conseguir algo que sirviera. Ah, también me olvidé el alicate del baby! Parece mentira, pero pavadas de estas pueden complicar un rato.
  • Una lonita de juegos que no ocupe mucho espacio es de especial ayuda cuando los traslados son largos. Lo mismo con los juguetes: si hay alguno que sea de especial preferencia, llevarlo ayuda mucho para momentos de ansiedad del bebé (que los hay).
  • Nosotros optamos por llevarle sus platitos, vasos y cubiertos. Ya conté varias veces que tenemos algunas etapas difíciles, así que preferimos no innovar.
  • Tema baberos: super importante (al menos para mí, porque Alvarito es amante del yogurt y se enchastra un montón). Hay unos baberos descartables que se venden en los super y en Farmacity. Están muy buenos, pero el adhesivo es pésimo así que hay que prever algún brochecito. La alternativa es uno que sea lavable, pero es más incómodo.

Quizás el tema más importante, que merece un párrafo aparte, es el de la movilidad. Mucho se dice sobre el tipo de cochecito más cómodo para viajar. Alvarito tenía al momento de nuestro viaje, 8 meses, por lo que en mi opinión era muy chiquito para paragüitas. Son elecciones personales (o en todo caso, familiares). Estoy absolutamente convencida de que el mejor cochecito para viajar es el mismo que el bebé ya viene usando. Por lo tanto, desde mi punto de vista, si hubiéramos querido cambiarle el cochecito a Alvarito deberíamos haberlo hecho con algún tiempito de anticipación. Pero, de nuevo, a mí me parece muy chiquito para paragüitas, así que dejé pasar. Es cierto que nuestro modelo de stroller cae especialmente antipático en los aeropuertos cuando uno pide despachar en la puerta de embarque, pero la realidad es que finalmente lo logramos en todas las oportunidades. En los trenes es un incordio total, concedido. Pero para andar por las ciudades nos resultó genial. Lo mejor de todo: el cubrepiés desmontable, de polar. Lo recomiendo 100%, porque pasamos tantos cambios de clima que nos salvó de un montón de situaciones complejas.

Otro consejo es que hay que prever varias opciones de movilidad, porque no se puede abusar de la buena fe del niñato: por mucho que le guste pasear y andar de acá para allá, necesita cambiar de situación. Difícilmente se vaya a bancar 15 días adentro del carrito, así que acá son de suma utilidad los marsupios o portabebés. Acá, de nuevo, Alvarito ya estaba acostumbrado porque acá también lo usamos. Ojo, que hay que tener muy en cuenta las recomendaciones de uso, para evitar problemitas en la cadera. Sobre este tema, yo me guío por la info que conseguí acá.

Lo mejor: dedicarle ratos de esparcimiento fuera del cochecito. Disfrutar con él, tenerlo en brazos, dejarlo moverse por el piso, sentarlo en las mesas. Toda vez que se pueda, olvidarse de las formas y dejarlo ser.

Espero que sirva. Nosotros, cada vez que percibíamos las ventajas de alguna decisión adoptada por consejo de nuestros amigos, nos sentimos super agradecidos. Así que si tienen más consejos para agregar, ¡bienvenidos sean!

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Calavera no chilla

Las vacaciones son uno de los mejores inventos de la humanidad. No escribo en este blog para decir cosas que todo el mundo sabe, así que dejenme seguir.

Para los que somos workaholic como yo y otros tantos, las vacaciones son una excelente manera de seguir ocupándonos de nuestros asuntos, pero con un ritmo infinitamente menor. Esto permite tomar decisiones más meditadas, aunque obviamente nos hace dejar demasiados temas pendientes para nuestro regreso.

Ahorita estoy parada en un torbellino de temas que, confieso, me están llevando puesta, y nada de esto sería nuevo, ni grave, si no fuera porque esta vez hay una personita más en la que pensar.

Me mata la culpa que desde que volvimos de nuestro viaje estoy embarcada en cruzadas interminables, e infinitas carreras contra el tiempo para: poner al día mi (pesada) agenda; tachar pendientes de la lista; cubrir la diaria para que no se atrase; y, como si fuera poco, atender las urgencias.

¿Y Alvarito?

Por supuesto que le doy todo de mí, y por supuesto que está primero en mi lista de prioridades, pero esta semana esta transición no se nos está haciendo para nada fácil. Está hiper sensible, y yo haciendo esfuerzos sobrehumanos estoy exhausta. No sólo estuvimos durante 15 días los 3 juntos 7×24, sino que ahora estoy fuera de casa más tiempo que antes de irnos. Malísimo. Va a terminar no queriendo salir de vacaciones nunca más.

Me angustia y me estresa. Supongo que desde que las mamás salimos de casa debe haber muchas, muchísimas, que han lidiado con este problema.  Acepto consejos, obvio. Soy toda oídos / ojos.

Por lo pronto, voy a confesar lo inconfensable. Yo, la principal usuaria en la lengua castellana de la palabra «jamás», la que se jactaba de que Alvarito durmió en su cuna (que está en su cuarto) desde el día en que nos dieron el alta del Sanatorio, ahora lo tengo durmiendo en mi cama todas las noches desde las 4 AM aproxpara que no se angustie tanto. El pediatra nos lo había advertido (casi a modo de amenaza). La verdad es que sé que no está bien, pero no lo puedo evitar (ojo acá porque estoy hablando de mis propios parámetros, sin juzgar a nadie).

Acá me tienen, esperando que vuelva todo a la normalidad.

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