Apuntes de una rookie mom

Mamá de varones

Hable con ellas

descargaPor más que en el kinder de mis nenes soy sólo una entidad abstracta que firma los cuadernos de comunicaciones, en el de Alvarito se armó una dinámica preciosa. Veo que mucha gente en twitter se queja del “grupo de mamis en wa”, pero la verdad es que en nuestro caso es impecable.

Una que está llegando tarde, otra (normalmente yo) que nunca sabe qué hay que llevar, otra que pide opiniones sobre tal o cual tema, otra que acude al grupo cual oficina de objetos perdidos mostrando foto de algún hallazgo mochileril que no le pertenece.

Marzo además fue temporada alta de cumples en la salita, así que pudimos afianzar bastante el (lindo) vínculo que tenemos.

Hace poco me puse a charlar con una mamá de algo que me preocupa mucho, y me sirvió para darme cuenta de que no somos los únicos. Los papás y mamás nos preocupamos y nos ocupamos de nuestros pequeños y hay veces en que vemos panoramas negros. Compartir visiones y experiencias nos lleva a ver que la mayoría de las veces los temas son más comunes de lo que creemos, y además podemos descubrir cómo encara el colegio ciertos temas sin tener que hacer una cuestión de estado pidiendo entrevista y demás. Porque alguien conoce a alguien que conoce a alguien.

En fin, este fin de semana largo lo usamos para hacer mucha instrospección familiar. No son pocos los conflictos cuando hay que tomar las riendas de los temas de los hijos, y hacer los ajustes necesarios muchas veces implica hacer un proceso en el que cada uno tiene tiempos diferentes. En casa estos cuatro días nos sirvieron para tomar las riendas y hacer sintonía fina.

Hoy estoy tranquila. Me siento bien. Y no me siento sola.

“No estés sola en esta lluvia,
No te entregues por favor”

(Serú Girán. “Nos veremos otra vez)

 

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Hasta el infinito y más allá

Hace unos días a una de las mamás del jardín, esa que no falta en ningún grupo porque es la que se ocupa de armar la lista de mails, el grupo de WA, y todas esas cosas que cuando las hacen me hacen preguntarme por qué no se me ocurrió a mí, tuvo la genial idea de que nos juntemos a comer las mamás.

No sé si será por el efecto Dolores Fonzi, pero en una sola ronda de chat ya teníamos fecha y lugar, con confirmaciones de 10 de las 14 mamás. Nada mal, no?

La cuestión es que no me había planteado demasiado qué esperaba encontrar. A la mayoría las había visto en la reunión del padres de febrero y me habían caído bien, pero como nunca (o casi nunca) tengo oportunidad de aparecer por el cole, la vida en este plano es lo que sucede en WA.

La cuestión es que allá fui. Primero me recibí de superpoderosa ocupándome yo solita del auto que se me quedó parado en mitad de la avenida (bendiciones por usar el auto y dejarlo sin combustible suficiente para salir del garaje de casa y llegar al próximo punto). Así que llegué media hora tarde.

Punto en contra. No me sé comportar muy bien cuando llego tarde, así que en estas circunstancias, pocas, termino siempre acaparando una atención no deseada. En este caso porque no sólo fui la última en llegar sino que quedé en la cabecera de la mesa. Superado el shock inicial, esto después iba a ser lo que me llevaría a sacar estas conclusiones: estaba frente a las mamás de los nenes que iban a formar parte de la vida de mi primogénito de ahora en más.

De golpe ahí estaba, sentada frente a la panorámica de la vida de mi hijo, y un frío me recorrió la espalda.

¿Sabrá elegir? ¿Se potenciarán? ¿En lo bueno? ¿En lo malo? ¿Cuáles serán buenas compañías? ¿Y malas? ¿Quién será el líder, la bella, la bestia, el ñoño, la ñoña? ¿Se bulearán? ¿Será un grupo lindo, o serán uno de esos grupos que las maestras detestan?

¿Kikaki, Concón y Alvor seguirán siendo siempre tan buenos amigos? ¿Perdonarán una vez más a Quicán? ¿Quién conquistará finalmente el corazón de Guibetá? ¿Y el de Ammar?

Sentí una enorme simpatía por esas mujeres tan iguales a mí. Tan distintas, y tan iguales. Tan con ganas todas de que nuestros hijos sean buenas personas.

La charla transcurrió entre pediatras, viajes, culpas, maridos, profesiones, maestras, cumpleaños, y anécdotas. Lo pasé bien. Me alegro de haber ido sin ideas preconcebidas porque fui relajada. Una vez alguien en este mismo espacio me dijo que estas son las que con el tiempo terminan siendo las grandes aliadas.

Que así sea.

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