Apuntes de una rookie mom

Mamá de varones

No me da lo mismo

Nunca fui muy naturista, ni me siento demasiado identificada con movimientos ecologistas. No por no estar de acuerdo sino simplemente porque soy un miembro activo de la matrix. Soy muy respetuosa de los animales, crecí rodeada de miles de mascotas, pero no soy muy activa en la defensa del ecosistema. No lo digo como para jactarme, sino como dato.

Sin embargo desde que nació G, con su alergia alimenticia, sobre algunos aspectos de la vida actual tomé conciencia a los golpes y comencé a entender que muchas de las conductas que tenemos en la posmodernidad nos están destruyendo. En términos políticos podemos asegurar que somos nuestros propios predadores. Lupus homini lupus.

Así que ya no me da lo mismo. También hay algo más utópico y romántico, que es la idea de que quizás mis hijos puedan crecer en un ambiente que les genera mayor conciencia y si somos muchos a lo mejor algún cambio sustantivo puedan provocar las generaciones futuras.

Y entonces algunos comportamientos estoy cambiando dentro de mi metro cuadrado de espacio personal. Me fijo mucho más en el origen de los alimentos, y cada vez que puedo elegir les sirvo a mis hijos comida preparada en casa antes que productos industriales. Sin ningún fundamentalismo, vuelvo a insistir en que para mí lo más importante es que mis hijos crezcan formando parte del mundo en que vivimos.

2014-06-22 17.07.23Vivo en una ciudad que está sentando las bases para la separación de la basura en origen con relativamente poco esfuerzo de parte de las familias, así que en nuestro caso la separación de residuos es sólo un cambio cultural. Sabido esto, la realidad es que no nos costaba demasiado adoptar el hábito y eso hicimos.

 

He de confesar que esta nueva práctica nos hace muy felices a todos. Nos sentimos un poco más responsables por nuestro entorno y eso nos hace bien.

Además, algo a lo que me llevó esto es a tomar conciencia de la composición de la basura que generamos. Si pudiera dar un consejo relacionado con este tema, propondría este ejercicio: durante una semana revisar qué cosas hay en nuestras bolsas de residuos. Es aplastante. Es deprimente. Es tristísimo.

Por ejemplo, me sentí muy mal cuando vi que al fin del día estamos liberando al planeta una cantidad insoportable de pañales sucios (mis dos nenitos están en edad de pañales, así que el volumen de todo esto es abrumador).

Además, me puse a investigar y supe que los pañales están hechos con una gran cantidad de productos químicos que aseguran que sean impermeables y absorbentes, pero que a largo plazo son potencialmente dañinos por el contacto permanente con la piel del bebé. Tres años de pañal claramente son largo plazo, así que lo que encontré me preocupó. Acá pueden leer una de las cosas que más me impactó. También pasó que una mamá de la tribu contó que está usando pañales ecológicos y sólo tenía comentarios favorables.

Así es que en todo este camino que vengo recorriendo tuve una revelación: con Alvarito estamos cerca de la despañalización así que no vale la pena ningún cambio, pero con G podemos generar un cambio desde adentro.

He tomado la decisión de adoptar los pañales ecológicos. No más pañales descartables. Ya investigué, ya elegí marca, y ya compré. Estoy esperando ansiosamente que lleguen para empezar a probarlos.

Ya les contaré.

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