Apuntes de una rookie mom

Mamá de varones

En busca del equilibrio ¿perdido?

Tengo un romance con Alvarito. Con él estoy aprendiendo desde hace más de 2 años a ser mamá, a amar incondicionalmente una extensión de mi propio cuerpo, a negociar con una lista interminable de «yo jamás… «, a ser una gran contradicción caminando por la vida.

Cuando nació, antes de que sintamos deseos de buscar otro bebé, cuando me preguntaban (¡qué manía la gente con preguntar!), internamente yo pensaba en la enorme traición que le estaría haciendo con semejante suceso.

Y ahora acá estamos. Transitamos exitosamente todo el embarazo, y el segundogénito ya está entre nosotros. Como nació por cesárea, físicamente me costó unos cuantos días poder conectar nuevamente con las necesidades lúdicas de Alvarito. No quería acostumbrarlo a que no puedo, o no estoy disponible, así que hice algún esfuerzo, pero honestamente durante muchos días no pude compartir mucho con él, porque está en una etapa muy física y tratar de compartir era ligar golpes o manotazos o ser víctima de movimientos desafortunados del niñato.

Debo confesar que algo de culpa hay por estos días rondando la armonía familiar. Yo, porque me tengo que dividir entre un pequeño recién nacido que necesita todo de mí, y un niño en plena etapa de «duelo» que necesita creer que yo sigo estando con él y sigo queriéndolo con todo mi corazón. Y Marian, porque está convencido de que Alvarito está en crisis, sufriendo mucho y entonces quiere compensarlo sobreatendiéndolo. El pediatra nos llamó la atención sobre este tema. Y tiene razón.

No quiero decir con esto que seamos super héroes. No soy la primera mujer que tiene un segundo hijo, Alvarito no se va a morir por haber tenido un hermanito, y el pequeño G no se va a morir de hermano menor. Y el Doc seguramente no se muera de padre de dos varones.

A dos semanas de la llegada del nuevo integrante, somos concientes de que tenemos que reestablecer el equilibrio. Mejor dicho, necesitamos encontrar un nuevo equilibrio. Uno que nos contenga a los cuatro.

Menuda tarea. Necesitamos ideas. Si alguien en la sala tiene experiencias para compartir, soy toda ojos.

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Feliz en mi día

No sé qué mamá soy, pero sí sé que soy la que puedo ser. Y que soy la mejor mamá del mundo para mis hijos, porque soy SU mamá.

Algún día quisiera estar segura de haber hecho todo todo todo por que sean felices, íntegros, buenas personas. Espero poder decir que les di las mejores oportunidades, que hice todo cuanto estuvo a mi alcance para que puedan elegir, y para que puedan crecer libres y seguros de sí mismos.

Espero ese día haberles enseñado a respetar y hacerse respetar, a amar y dejarse amar, a querer y ser queribles.

Mis hijos no son mis hijos, como dice el poema. Espero dejarle al mundo personas maravillosas.

Eso pienso mientras espero que las horas, días o semanas que faltan para el nacimiento de mi segundo hijo sean con salud, felicidad, plenitud y sin sobresaltos.

Y que los años por venir estemos siempre juntos los cuatro. Como hoy. No mejor, no peor. Igual, más no necesito.

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Partida doble

 

Hace muchos, muchos años, casi 38 para mayor precisión, un 19 de octubre, que era domingo, y por lo tanto era Día de la Madre, tuve la genial idea de nacer.

Siempre sospeché lo incómodo e inoportuno que debe haber sido para mi mamá semejante evento, y a decir verdad siempre sospeché que algún día a mí misma me iba a generar molestias la superposición.

Y sí, qué quieren que les diga. Desde que soy novia, pareja, esposa de alguien me molesta cuando mi cumpleaños se superpone con el Día de la Madre y sus alrededores, porque todos (incluida yo) tenemos que estar haciendo malabares para conformar a todo el mundo y no lastimar a nadie (madres, suegras, hermanas) a lo que hace 2 años me sumé yo.

Es chino.

Y este año también estoy rezando para que a mi segundogénito no se le ocurra la brillante idea de nacer mañana, ni pasado mañana ni la semana que viene. Por las dudas.

Así que no voy a mirar ni las fases de la luna, ni el gestograma, ni el calendario ni nada. Yo me voy. Me escapo el fin de semana. Pongo pausa y me las pico estos dos días. Agarro a todos mis hombres y me voy con mi música a otra parte.

Esta canción me la dedico a mí, porque sé que al Doc le encanta dedicármela.

 

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