Apuntes de una rookie mom

Mamá de varones

Más es más

Se me va el año y yo todavía no hice mi expresión de deseos.

Hace un rato en un chat dije que viví el 2014 enojada. Lo dije sin darme cuenta, pero es cierto. Fue un año estresante en todos los ámbitos que transito y en todos los contextos que me tocan. Lo viví con mucha presión para sacar las cosas adelante, para que todo funcione bien, y para no perder el control de las cosas que tanto me obsesiona. También es cierto que algunos frentes me fueron hostiles y normalmente en esas situaciones tiendo a redoblar la hostilidad.

Así que mi lista de deseos para el 2015 es bastante simple: no quiero enojarme tanto. Quiero operar a tiempo con las cosas que me enojan para poder resolver mejor. Quisiera que mis hijitos no tengan la imagen de una mamá rezongona y gritona. Quisiera que mis hijitos no me escuchen hablar de la gente que hace daño a los demás. Preferiría que me escuchen palabras de amor para los que tanto queremos.

Por el mejor de todos los motivos del mundo: porque así quisiera que fueran ellos.

Vino de visita mi hermano de Córdoba y en un momento dijo algo que me impresionó: nuestros hijos nunca van a ser como nosotros queremos que sean.

Es por eso que me voy a poner ambiciosa: quisiera ser la mejor mamá del mundo, no sólo por mí, sino para que ellos tengan recursos para ser excelentes personas.

El resto, lo supe ahora, lo van a elegir ellos.

Los Morgante – Rios Benso les deseamos a todos un hermoso 2015.

2014-12-20 10.46.36

 

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Diciembre

Me va a llevar puesta. Me está matando. Pero no vengo a quejarme.

El viernes Alvarito terminó las clases. Dos días antes fue el acto de fin de año pero yo no pude ir. Fue el Doc, y me mandó muchos muchos videos en tiempo real para amenizar la angustia.

Me pareció increíble que mi bebé, mi pimpollito, mi mocosito primogénito era el que actuaba de hipopótamo. Sigo viendo esas capturas, y las que me mandaban las mamás, y se me llenan los ojos de lágrimas. Uno, por no haber podido ir. Dos, de lo lindos que son esos nenitos tan especiales a mis ojos.

Ahora estoy atravesando una enorme crisis doméstica que espero poder solucionar en breve. Me angustia y me desespera en momentos como este que para las mamás que trabajamos a veces hay escasez de recursos para tormentas. Poco puedo hacer si me voy de casa con la desconfianza, con la incertidumbre y con el sufrimiento porque siento que mis chiquitos no se quedan bien.

Acá es donde la vida nos manda esos regalos inesperados. Otra vez La Tribu (así, en mayúsculas). Ella, Flor. Cada uno tiene su acá, y ella sin dudas tiene su acá y su allá. Pero cuando me leyó a través de wa llorando mares sin siquiera pensarlo me ofreció irse a mi casa.

Y mientras, yo mastico la angustia viendo el video que nos regalaron las maestras de la salita de 2. En un momento se me da por prestar atención a la letra de la canción que usaron en el video y ahí ya no puedo más del llanto. Me duele la cara de tanta fuerza que tengo que hacer para contenerlo hasta poder regalarme unos minutos para llorar.

Comparto:

Que sí que no (Caracachumba)

Quiero acompañarte a cada paso

quiero ir con vos hasta el final

y así protegerte con mi abrazo

y cuidar que nada te haga mal.

Pero sé que eso es imposible

que de a poco te vas a soltar

y lo que quedó sin responder

solo en el camino

lo vas a encontrar.

Que sí que no,

que no que sí,

¿Quién lo puede saber?

Que no que si

que si que no

igual vas a crecer.

Si el frío de allá afuera

con la primavera no se fue

mientras llega el verano

en mis brazos quédate.

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11 y 6

2014-07-12 22.41.46No es la canción de Fito.

Es la canción de nuestras vidas.

Once son los años que hace que estamos juntos desde aquel día descontrolado. Seis son los años que hace que nos casamos.

El día que nos cruzamos cada uno andaba con lo suyo. Cada uno teníamos temas pendientes, cuestiones que resolver, problemas a trabajar con uno mismo y con otros.

Y así fue. Quiso la vida que a pesar de habernos puesto tantas veces frente a frente, ese día y sólo ese día nos prestáramos atención.

Dos hijos más tarde acá estamos. Superando puerperios y tempestades. Viendo crecer a estos chiquitos maravillosos. Rompiéndonos el alma. Por ellos. Por nosotros. Living la vida loca.

Y finalmente en este puerto siempre estoy en casa. A veces reina el caos, a veces la paz. Pero siempre siempre está presente todo lo que nos une.

No te voy a decir “gracias” porque no te debo nada. No voy a decir que me enseñaste porque aprendimos juntos. No voy a prometerte nada porque todos los días te sigo eligiendo.

Pero te voy a pedir que sigamos apostando siempre a este gran imperio que juntos estamos construyendo.

“Maybe I’m amazed by the way you love all the time”.

 

 

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