Apuntes de una rookie mom

Mamá de varones

Chau soledad

A veces la extraño. A veces la necesito.

Es un hecho; es cierto lo que dicen: una vez que nacen tus hijos ya no estarás sola nunca más. Para bien y para mal. No soy un bicho gregario, así que no es esa la razón por la que tuve hijos. No necesito compañía, de hecho prefiero la soledad. No si se trata de ellos claro está. No si se trata del Doc, por supuesto. Pero para todo lo demás elijo la paz y la tranquilidad de mis silencios. Vivo muy acelerada, laburo todo el día y cuando vuelvo ellos me están esperando, así que un baño de inmersión, música linda, una cervecita o un gin tonic, un libro son mi paraíso personal y privado.

Pequeños grandes placeres que son cada vez más esporádicos desde que nacieron los principitos.

Pero hay. Se me dan. Y de pronto hay veces que no sé qué hacer con tanta libertad. Porque se me olvida. Porque a veces no recuerdo cuáles eran mis pendientes.

Escribo esto con los nenitos dormidos y el Doc salió. No es de noche y es sábado (de noche en día de semana esto no es raro pero yo ya estoy cansada y no aprovecho nada).

Y no puedo creer cuánto tardé en darme cuenta de lo que necesitaba. Me compré on line el último disco de Sir Paul, que hacía mil años que quería escuchar. Y me senté a escribir sin apuro y sin presiones, que es algo que me encanta. Y terminé el libro que estaba leyendo, que es otra de mis adicciones.

Así que voy a comenzar la lista de las cosas que tengo que hacer cuando se me dan estos momentos. Para consulta permanente. Si alguien se quiere sumar, feel free.

  1. Próximos discos en iTunes: el de Bowie y el de IKV.
  2. Conseguir la peli del libro The fault in our stars (tengo un post en el horno sobre lo que me pasó con este libro).
  3. Tener naranjas en la heladera para mi trago favorito.
  4. Escribir sobre el día que me reencontré con mi mamá.
  5. Darme un baño de inmersión con mi esencia favorita.
  6. Aromatizar el ambiente con mi mezcla de aceites preferida.
  7. Cambiarme el esmalte de uñas (léase, aprender a hacerlo).
  8. Revisar mi vestidor buscando prendas vintage.
  9. Llamar a mis amigas, las que están cerca.
  10. Escribirles a las que están lejos.
  11. Stalkear gente en redes sociales, por qué no.
  12. Bucear por Mercado Libre, ebay, Amazon y bajalibros. Y por iTunes, desde ya.
  13. Terminar la temporada 6 de Mad Men (pero no muy rápido porque todavía no está disponible la 7).
  14. Decidirme a ver GOT. Reconciliarme con Orange is the new black.
  15. Planificar el próximo viaje.
  16. Hacer la tarea de alemán.
  17. Leer La Torre.

¿Quién se suma?

estatua-libertad

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Joyride

Tarde pero seguro, voy a relatar nuestra experiencia en un nuevo viaje familiar, con los dos pequeños. Esta vez fuimos un poco más conservadores que otras veces y planteamos un viaje simplificado: un sólo destino y menos días. Nos fuimos unos días a NYC.

Realmente fue una gran experiencia. Los viajes son complejos, y con niños pequeños más, pero no cambio ni un minuto del placer que me dio poder compartir con mis nenitos la bitácora.

Este post es más sobre recursos y herramientas que sobre el viaje en sí. Esto vendría a completar el post de otro viaje que habíamos hecho con Alvarito bebé.

  • Siempre que sea posible, lo ideal es sacar vuelos directos. No siempre se puede, pero viajar sin escalas es lo más cómodo. Los carritos (dos en nuestro caso) se despachan en la puerta justo antes de embarcar. Esto se coordina al momento del check-in. Tener en cuenta que si el carrito es de más de una pieza hay que etiquetar cada una de las partes porque a la bodega lo llevan desarmado. En esto, desde que viajamos con carritos tuvimos de todo: aerolíneas con menos voluntad de dar esta facilidad, y otras aerolíneas que al contrario, facilitan el tema para las familias. Con Aerolíneas Argentinas nos fue más que bien. De hecho en el vuelo de ida nos devolvieron los carritos en la puerta del avión. De nuevo, esto depende de la aerolínea y del aeropuerto.  No olvidar, sea cual sea la aerolínea, si se tiene alguna necesidad especial en cuanto a comida. En mi caso cuando compré los pasajes todavía teníamos el problema de la APLV, así que tuve que hacer gestión especial.
  • En cuanto al hospedaje, sigue siendo válido, ahora más que nunca, la necesidad de alquilar departamento o alojarse en apart en lugar de hospedarse en hotel. Se necesita contar con ambientes diferenciados porque cada miembro de la familia se duerme y se despierta en distintos horarios. Además, está bueno que los nenes puedan hacer al menos desayuno y cena hechos en casa y en un ambiente distendido. Gervito todavía está amamantando, pero para Alvarito es muy bueno poder darle comidas caseras a la noche. Justo cuando estaba en la búsqueda me recomendaron Trivago, que compara las ofertas de un montón de sitios de alojamiento. Otra cosa que es importante es la locación. No es tan importante que el lugar sea céntrico o bien ubicado en cuanto a lugares turísticos. Lo más importante es que el barrio sea tranquilo para ir y volver con los niños, y que esté bien conectado si se va a usar transporte público. Si se va a usar auto, chequear que el barrio no sea un enjambre y que tenga buen parking.
  • Simplificar el equipaje. Llevar sólo lo indispensable y reducir al mínimo la cantidad de bultos. Marian llevó una valija pequeña con su ropa y la de Alvarito, y yo llevé otra valija pequeña con mi ropa y la de Gervito. Por las dudas, llevábamos otra vacía adentro.
  • Las necesidades básicas de bebés y niños pequeños son más o menos las mismas en todos lados, así que no se justifica cargarse mucho con pañales y esas cosas. Por más que haya diferencia de precio no vale la pena la complicación de llevarse demasiado desde acá.
  • Nos pareció super importante la estrategia de tener identificados de antemano los factores que causan ansiedad en Alvarito, y llevar varios recursos para poder ayudarlo y contenerlo. Le llevamos los muñecos con los que hizo apego, la tableta y la compu con muchas aplicaciones y videos cargados, y papel, lápices y marcadores de colores. Estas cosas fueron la clave para poder superar momentos complejos como las esperas, el cansancio, el sueño, la ansiedad.
  • Planificar los paseos en función de los niños, y no al revés, es crucial. Nuestros días transcurrían en giras de plazas. La verdad es que las cosas para nosotros las intercalábamos, y muchas las reservábamos para los horarios en que se suponía que ambos iban a estar dormidos en sus carritos. Así fue que conocimos las plazas del Central Park, porque arrancábamos todos los días en una distinta y desde allí armábamos los paseos del resto del día.
  • Prever que el bebé no va a estar a gusto si pretendemos tenerlo todo el día en el carrito. Llevar varias opciones: carrito, marsupio y upa en combinaciones que no siempre van a ser óptimas (hubo momentos en que Gervito quería estar todo el tiempo en brazos así que había que llevarlo a él a upa y arrastrar el carrito).
  • Difícilmente se puedan concretar los planes tal cual se armaron, porque en el medio los niños van pidiendo y reclamando espacios. Esto significó darnos cuenta de armar una pequeñísima lista con los imprescindibles, y resignar todo aquello que no se pudiera hacer si no se encontraba la oportunidad. La negociación es de a cuatro. Ellos tienen tanta voz y voto como nosotros. Nuestra idea es que sigan disfrutando viajes en familia, y no que los vivan como una tortura.
  • Relajarse con las obsesiones. No tiene sentido cargarse con un montón de presiones y ansiedades, si lo que se pretende es disfrutar. De vacaciones la verdad es que las estructuras rígidas no funcionan, así que estar dispuesto a que los horarios no se van a cumplir, a que el horario del baño de los niños tiene que ser flexible y lo mismo para las comidas. De regreso a casa las cosas se vuelven a acomodar rápidamente, no temer.
  • En el mismo sentido, consentirlos y malcriarlos también es un buen plan. Son pocos días al año en comparación con las agendas que nuestros niños ya tienen desde pequeños.
  • Saber que las necesidades de los adultos pasan al último plano. Guste o no. Es la única manera de que los niños no sufran las vacaciones y las puedan disfrutar.

Fue muy lindo compartir estos días todos juntos. La posibilidad de estrechar aún más el vínculo familiar es irrenunciable. Y, por supuesto, llegar de regreso a casa fue un placer.

“Travel east, travel west, after all home is best”.

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El ahorro es la base de la fortuna

A falta de mejor título, lo que vengo a contar es que realmente estoy haciendo ahorro de alimentos para períodos de escasez. Léase, estoy organizando la logística para nnuevamente poder sostener la lactancia prolongada cuando vuelva a mi oficina.

Hace poco en el grupo de mamás 2.0 compartí mi experiencia con Alvarito, y ahora como estoy de lleno dedicada a esa tarea lo cuento acá. Esto sirve para poder sostener la lactancia materna cuando pasamos muchas horas fuera de casa, pero también es útil para salidas esporádicas en que el bebé queda a cargo de otra persona, e incluso para incentivar la producción de leche.

Básicamente, lo que se necesita es un buen sacaleche, recipientes para guardar en el freezer, y alguna conservadora para los traslados. Yo me decidí por el sacaleche eléctrico, para el freezer unas bolsitas que se venden especialmente para este uso, y una lunchera tipo tote de neoprene. Después hay otros accesorios útiles pero no imprescindibles. Por ejemplo, si la extracción se va a hacer fuera de casa y hay acceso a microondas, hay unas bolsitas para esterilizar que son muy prácticas. En casa, las opciones para esterilizar todo el kit son el esterilizador eléctrico o de microondas que todas las marcas tienen, o la cacerola, pero me declaro incompetente en la materia. En mi oficina tengo una heladerita super chica (de esas que son para 6 latas de gaseosa) que es del tamaño de una CPU, en donde muy privadamente voy guardando lo que voy juntando en el día hasta que me voy a casa.

Como una vez que vuelva a la oficina voy a estar muchas horas fuera de casa, mi estrategia consiste en ir juntando día a día y la voy guardando en el freezer, perfectamente rotulada con fecha y cantidad. La idea es hacer entre 2 y 3 extracciones por día mientras esté fuera de casa.

El pediatra nos irá marcando las cantidades que tendrá que ir tomando cuando yo no esté en casa, y cuando yo esté tomará a libre demanda, como siempre.

A propósito, recientemente aprendí que el concepto de “lactancia a libre demanda” está mutando al de “lactancia por señales”. Esta idea viene a derribar el mito de que “el que no llora no mama”. El concepto se basa en la idea de que, en rigor, el llanto es el último estadio cuando el bebé pide comida; hay unas cuantas señales antes del llanto que se puede aprender a reconocer y se evita que el bebé coma nervioso y atragantándose.

El principio básico es que cuanto más tempranamente, en función de las señales, el bebé haga sus tomas diarias, mejor va a alimentarse y por ende tendrá un mejor descanso.

Así que ya estoy armando mi stock de líquido sagrado para cuando retome mis actividades. La lactancia materna, personalmente, me da muchas satisfacciones. Es algo que realmente quiero hacer, independientemente de los fanatismos a favor y en contra. Haber encontrado el método que mejores resultados me da, para que lactancia y trabajo no sea una utopía irrealizable, me hace muy feliz.

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