Apuntes de una rookie mom

Mamá de varones

Tribalistas

en 17 de diciembre de 2013

Hace un tiempo conté acá que no tengo mucha capacidad para enterrarme en los puerperios. La realidad es que soy uno de esos bichos poco conectados con sentimientos negativos, a fuerza de haber sangrado supervivencias pasadas.

Cuando planeamos el segundo embarazo me había prometido a mí misma muchas cosas, la más importante es que procuraría conectarme más en profundidad con mi yo más íntimo.

En busca de estas profundidades me preparé con Vicky Seguí casi con el Evatest en la mano. Ya había intentado tomar esta preparación mientras esperaba a Alvarito, pero encontré miles de excusas para no tribalizar mi embarazo: que la agenda repleta, que los horarios, que no puedo sumar más cosas, en fin… Sí había hecho unas cuantas de las actividades satélite que ofrece Vicky: masaje infantil, encuentros de lactancia.

Esta vez entré de lleno a la comunidad: fui religiosamente a las clases de gimnasia, tomé desde el segundo trimestre el curso de psicoprofilaxis, fui a todos los encuentros de lactancia, invité a Marian a participar de los encuentros en los que maridos eran bienvenidos. Conclusión: mi empoderamiento fue total.

En tantos meses de conexión absoluta con mi embarazo, con mi cuerpo, con mi fisiología, logré una conciencia tan poderosa de mi yo mamá que hoy por hoy me siento gigante. Esto fue crucial a la hora de la llegada al mundo de Gervasio.

También está la tribu 2.0. Un ámbito de pertenencia íntimo y privado, secreto, propio, en donde mamás en distintos estadíos compartimos sin filtro nuestras preocupaciones, ansiedades, alegrías, tristezas, tragedias, inseguridades. Nos consultamos dudas, nos asesoramos ahí en donde una está fuerte y la otra floja, nos acompañamos virtualmente en las ganas de llorar a mares o de reir hasta el dolor de panza. Compartimos información, nos prestamos cosas, nos abrazamos, nos peleamos, nos insultamos y nos mimamos.

Y también está el grupo de las mamás de jardín. La relación es menos fluida, y además Alvarito ahora ya se cambia de colegio, pero hemos encontrado la forma de coordinar para resolver necesidades comunes (colonia de invierno y de verano, cumpleaños de los niños).

Ayer fue el último día de clases, así que una de las mamás nos invitó a las que pudiéramos a tomar un café en su casa para que jugaran nuestros chiquitos. Normalmente no hubiera podido ir, pero como estoy de licencia etoy aprovechando para hacer todas las cosas que nunca pueddo hacer, así que fui. La realidad es que lo pasamos muy bien. Mamás charlando, niños jugando. No estoy acostumbrada a esos programas, y la verdad es que me hizo muy bien y a Alvarito también.

Hoy, no concibo la maternidad de otra manera. Finalmente, lo que hoy entiendo es que la maternidad es un hecho social. Es un bien social superior, que hay que preservar. Yo ya no soy yo. Bah, sí lo soy, pero en lo que hace a mi yo individual. En lo que hace a mi yo mamá tengo una responsabilidad y una misión que me trascienden. Eso es justamente el significado de la vida en tribu.

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